Luis Rico Chávez: En primer lugar me gustaría que hicieras una autopresentación.
Alejandro Herrera Godina: Concibo el arte como medio de comunicación por el cual transmito mi percepción y concepción del espacio que me rodea y habito, así como los elementos que lo integran.
Me inicio en el campo del arte bajo la tendencia de la figuración. Posteriormente planteo poder expresar el mismo contenido tanto en la figuración como en lo abstracto. Para ello estudio los aspectos formales y estructurales de la imagen, significado de la forma, psicología del color, etc., para constituir mi propuesta plástica.
La disciplina de grabado, dibujo o pintura están supeditadas al contenido que quiero comunicar. Mi obra no es totalmente emocional, tampoco es una obra en donde predomina la razón; pretendo equilibrar ambas dimensiones y crear obra de sentido.
LRCh: Te involucraste directamente en la plástica en los ochenta. ¿Qué percibías en el ámbito cultural en ese tiempo?
AHG: Me tocó un periodo de mucho movimiento cultural. Ingreso a la Escuela de Artes en 1980, y como estudiante ya participaba en exposiciones. Al término de la carrera de Artes (1985) combiné la actividad artística con la docente en talleres públicos locales e institucionales, lo cual me permitió formar parte de la educación artística generadora de cultura.
En la segunda mitad de la década, ya como egresado y con el CAM en su plenitud, percibía un rompimiento postural entre la academia, de donde provenía, y las vanguardia que se mostraban y se promovían en el CAM, así como las exposiciones en el Instituto Cultural Cabañas, galerías institucionales y privadas, mostrando el quehacer artístico con las tendencias de instalación, performance, video arte, etc., nuevas para mí, por supuesto. También es importante mencionar la creación de la Feria Internacional del libro, en donde podíamos acceder a una mayor cantidad de volúmenes relacionados con el arte.
LRCh: Al paso de los años, ¿cómo cambia tu perspectiva?
AHG: Cambia la forma de percibir el arte y mi realidad, debido al acceso a la información por medio del desarrollo de medios de comunicación (internet, redes sociales); al contar con mayor acceso al conocimiento (bibliotecas, documentos especializados, museos, acontecimientos sociales, políticos y culturales, etc.) nos permite tener una visión general de nuestro contexto para conformar una propuesta en donde se plasme la percepción y el sentir del artista con una postura ante los acontecimientos.
En cuanto a la producción de imágenes, estas se han multiplicado de forma considerable, permitiendo que estas lleguen a un público más numeroso y a diferentes puntos geográficos prácticamente al momento; sin embargo, considero que la saturación de imágenes corre el riesgo de mermar la capacidad de análisis y reflexión.
LRCh: Tu obra oscila entre lo abstracto y lo figurativo. ¿En qué momento, al estar frente al lienzo, optas por uno o por otro lenguaje creativo? ¿Por qué?
AHG: Primero me planteo lo que quiero comunicar, la idea, el concepto o sensaciones estéticas. Una vez que he defino el tema o la obra a realizar, evalúo la forma de representación más conveniente, ya sea de corte abstracto o figurativo.
Me inicio en el campo del arte bajo la tendencia de la figuración, concibiéndolo como un medio de comunicación por el cual transmito mi percepción y concepción del espacio que me rodea y habito. Posteriormente planteo poder expresar el mismo contenido tanto en la figuración como en la abstracción. Para ello inicio con el estudio estructural del espacio, significado de la forma y psicología del color, sus aspectos formales y cualitativos para constituir la imagen. Poco a poco me voy decantando por la abstracción geométrica, a través de la cual propongo equilibrar lo racional y lo emocional, además de dotar mi obra de contenido.
LRCh: ¿Qué puedes compartirnos de tu estancia en España? ¿De qué manera influyó en tu evolución como artista?
AHG: En 1996, siendo representado por la Galería Sánchez Villanueva, se nos invitó a participar en la Feria de La Estampa en Madrid, España. Se mandaron imágenes de corte figurativo para su aprobación. La respuesta fue una sugerencia de presentar obra de representación abstracta; se enviaron las imágenes de la producción que tenía en ese momento y aceptaron nuestra participación. Mi obra fue bien aceptada comercialmente, por ello y por los estudios de doctorado que realizaba mi esposa, opté por radicar un tiempo en Madrid. Monté un pequeño estudio de gráfica para producir mi obra. En 1997 la Galería Sánchez Villanueva me invitó a participar en la edición de la Feria de Estampa de ese año, pero en esta ocasión sólo representó a mi obra. Regreso a México para producir la obra y afinar detalles, ya que se produjeron 75 planchas con edición de 5 estampas más prueba de artista de cada una. Participé sucesivamente en la Feria de la Estampa durante mi estancia por medio de la Galería Estirarte de Madrid.
La participación en las ferias de Estampa donde se reúne a decenas de galerías, algunas de ellas especializadas en la materia, me abrió el panorama al observar lo que se realizaba en ese momento en el campo de la gráfica, influyendo notablemente en mi postura y conceptualización de la misma, sin perder de vista lo que significa una feria de arte.
Asimismo, trabajar con galerías, participar en exposiciones, certámenes de gráfica, acervos de museos y acudir a exposiciones monográficas de artistas que han aportado cambios significativos, ampliaron en gran medida mi percepción del arte.
LRCh: ¿Qué nos dices sobre tu participación en grupos o colectivos artísticos?
AHG: En la etapa de estudiante en la Escuela de Artes Plásticas participé en el Grupo AP (Artes Plásticas), grupo político-cultural conformado y dirigido por estudiantes. Existía un programa anual denominado “La semana de las Artes Plásticas”, una semana dedicada a mostrar, en sus instalaciones, a la ciudadanía lo producido por los estudiantes, abarcando todas las disciplinas que se estudiaban: pintura, dibujo, gráfica, escultura, fotografía, teatro, danza. Se desalojaban las aulas de clase para montar las exposiciones, así como en la Galería Universitaria, hoy Galería Jorge Martínez. Además de exposiciones se realizaban conferencias y coloquios sobre temáticas relacionadas con el ámbito de estudio, así como presentaciones de teatro y danza. En ese tiempo la Escuela de Artes y la Escuela de Música se consideraban “escuelas hermanas”, por lo cual se incluía la actividad musical y plástica en uno y otro recinto. De igual manera, participé en en exposiciones extraescolares auspiciadas por la Secretaría de Cultura perteneciente a lo que fue la Federación de Estudiantes de Guadalajara.
En el ámbito profesional dividía el tiempo entre la producción de mi obra y la docencia en el Instituto Cultural Cabañas y en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara. He trabajado proyectos en conjunto con otros artistas, manteniéndome al margen de grupos o colectivos. Hace algunos años me invitaron a formar parte del Laboratorio Mecánico Gráfico, conformado actualmente por tres integrantes, su fundador Javier Malo, Josué Jiménez y Alejandro Herrera. Trabajamos en proyectos expositivos en conjunto, individuales y con artistas invitados. El Laboratorio Mecánico Gráfico mantiene un grupo de jóvenes emergentes en el arte, asesorando y fortaleciendo su desarrollo artístico por medio de talleres, charlas con otros artistas y teóricos en la materia, a la vez que desarrolla proyectos de construcción artística y exposiciones.
LRCh: ¿De qué manera compaginas tus reflexiones teóricas con tu práctica artística?
AHG: Por un lado me cuestiono la finalidad de mi quehacer en el ámbito del arte, reflexionando lo que hago y cómo lo hago para darle un sentido. Es una actividad constante tanto en el planteamiento de las ideas como en la ejecución de la obra. Y por otro lado, la importancia que tiene en el medio social y su repercusión. Pretendo entender el contexto en el que se dan los diferentes movimientos, extrapolándolos a mi trabajo. Ello me ubica en el espacio y el tiempo, dándome herramientas para problematizar y solucionar propuestas estéticas y de sentido.
LRCh: Por último, me gustaría que en tus palabras describieras tu exposición “Diálogo de espejos”.
AHG: La muestra “Diálogos con el espejo” la conforman 16 obras realizadas sobre lienzo, con formatos de 40 x 40 y 60 x 60 cm., estructuradas en bloques de cuatro piezas.
En este caso, lo que presento se encuadra dentro de la abstracción geométrica, cargada de simbolismo. Para ello intervienen la forma, el espacio, el color y la textura.
El tema se centra en un ser humano que al mirarse en un espejo, no reconoce la imagen que refleja. El diálogo comienza con el escudriñamiento que hace de su imagen, llevando a cuestionamientos acerca de la percepción de sí mismo.
El personaje se representa por un cuadrado, y el espejo por la línea vertical que divide el espacio, representando del lado izquierdo el espacio del sujeto y del lado derecho lo reflejado. La no continuidad o coincidencia de las formas da lugar a los cuestionamientos internos dividido en cuatro bloques; cada uno corresponde a un estadio del sujeto durante el transcurso del diálogo.




Pintura
Arte wixárika
Acuarela
Pintura
Fotografía
Collage
Pintura
Osiris Valdés Cuba
Edith Moya Ayala
Ruth Escamilla Monroy
Alberto Martínez-Márquez Puerto Rico
Aarón Moya Pérez