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Cotidianas

TikTok para mamás

Margarita Hernández Contreras


Tal vez la mayoría de las madres pensemos que los años más complicados son los primeros de la infancia de nuestros críos. Pero he descubierto que no es el caso. Recuerdo que mi marido siempre me recordaba que yo, como madre, siempre me propuse criar a una niña para que se convirtiera en una mujer autosuficiente. Hace mucho que lo es.

Valentina ya cumplió los 27. Ya no vive en su casa familiar ni en su ciudad. Se acaba de comprometer con su novio, Thomas, y ya están planeando la inminente boda. Ya viven juntos, en Detroit y no en Dallas. Vale tiene empleo de tiempo completo trabajando con niños que son su vocación; no me pide dinero para pagar sus cuentas ni para sus gustos. Ella satisface sus necesidades económicas con su sueldo y es mucho mejor que yo para ahorrar dinero y hacerlo rendir. Yo soy una manirrota que gasta, absurdamente, como si le sobrara el dinero. Falaz ilusión.

Por fortuna, Valentina se mantiene en contacto regular conmigo. Sin embargo, hay muchos paréntesis de su vida a los que no tengo acceso y esto me convence de que no termino de conocer a esta mujer a la que le di cabida en mi vientre por nueve meses.

Cambiando de tema, mi única red social es Facebook y soy tan lela para eso de las redes sociales que cuando alguno de mis posts rebasa los 40 “likes”, me siento “influencer”. Yo no tengo Instagram, TikTok, SnapChat, YouTube ni ninguna de esas otras plataformas que al parecer todos tienen. Facebook me basta para ver los videos de perros, gatos y bebés que tanto me deleitan.

Pero…

Este fin de semana que Vale se dio la vuelta a Dallas a pasar Acción de Gracias conmigo, me contó que TikTok en ocasiones le paga por promover ciertos artículos. En lo personal no me parecen tan desdeñables los montos que me dijo ha recibido. Ahora, como usted y yo “ni parientes somos”, no me siento autorizada para decirle cuánto, pero Thomas, que está por terminar de cursar el tercer año de medicina, recibe una cantidad fija por promover una app que él como estudiante usa para estudiar sus materias académicas. Le confieso que la cantidad es prácticamente un sueldo mensual fijo que mucha gente no gana.

Me enteré de que los “likes” que reciben les ayudan a mantener esas entradas, así que le pedí a mi hija que me instalara la app en mi teléfono y que sólo quería darles “likes” para ayudarles con sus entradas de ingresos de esta plataforma.

Me puse a ver sus videos. Aquí es donde entra la conveniencia del TikTok para las madres. Viera cuántas cosas aprendí de ella y de él. Es asomarse al mundo donde yo no tengo cabida (soy la “vieja”). Ellos se permiten hablar con fluidez y entusiasmo. Valentina modela la ropa y lo bien que le sirven los artículos que le pueden generar ingresos. Thomas habla de las muchas funciones que puede aprovechar de la app cuando estudia cosas de ortopedia, psiquiatría, etc.

Pero aprendí que Thomas es un chico muy responsable y se ve que quiere muchísimo a mi hija. Fortaleció la alegría de saber que será mi yerno.

Descubrí que mi hija como maestra de primaria es extremadamente trabajadora. Se desvive por sus alumnos. Invierte un montón de su propio dinero para realzar la experiencia de aprendizaje de sus niños. Su dedicación es admirable. Y yo como madre pude asomarme al mundo del día a día de la pareja: cómo se dividen los gastos y las cuentas, cómo se divierten cuando van al super, lo bien que hace Thomas la salsa que yo le enseñé a hacer, lo que hacen los fines de semana, cómo son las rutinas que van definiendo en estos primeros años de su relación.

En fin, ver sus videos consolidó mi tranquilidad y veo que mi hija toma decisiones que van acorde con su inteligencia y sensibilidad. Es un orgullo ser su mami.

Y todo gracias a TikTok. Ahora sólo falta que TikTok me mande a mí un cheque. ¿Toc-toc, TikTok?


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